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Una de las ventajas de vivir en Qatar es la facilidad que hay en encontrar productos alimenticios de otros países, pues como importan todo, hay variedad de todo el mundo, después de haber vivido tantos años en España y no haber visto ningún lugar donde vendieran los estupendos tomates verdes, cuando lo vi aquí pegue saltos, pues hay muchas elaboraciones mexicanas que sin este tomate no tienen sentido. Así que hoy le hago homenaje a este tomate.
El miltomate, también conocido como tomate verde, tomate cascara, milpero, tomatillo entre otros nombres, son frutos de Physalis ixocarpa, un pariente del tomate, es originario de America, especialmente de México, y parte de centro america, que como una de sus curiosidades les cuento que ya se cultivaba antes que el tomate en México y Guatemala.
Este tomatillo es más pequeño que el tomate normal, pero su estructura es similar, aunque las semillas de dentro el tomatillo tiene más cantidad y son más pequeñas y duras. Este tomatillo cuando sale en la planta está cubierto por una cascarilla que parece como un papel, áspero, medio grueso, tiene una textura muy particular, cuando los cortan de la planta y los venden dejan la cascara para proteger el tomate y alargar su vida, la piel de este tomate verde es gruesa, y pegajosa, esta sustancia pegajosa es la que ayuda a que el tomatillo se conserve durante varias semanas, puede aguantar tranquilamente dos semanas en la nevera sin echarse a perder......
El tomatillo sigue siendo verde cuando madura, alguna vez tiene un color medio amarillo verdoso, es muy importante no confundirlo con los tomates inmaduros (que son verdes), pues estos resultan tóxicos por su cantidad de solanina, así que los que hayan visto la película de tomates verdes fritos ni se les ocurra comprar los tomates inmaduros del súper para hacer la receta de la famosa película, pues los tomates que se han de emplear son los protagonistas de este post, y doy este ejemplo porque me encontré un día con una persona que pensaba que con los tomates inmaduros podría hacer la receta, así que mucho ojo porque les podría resultar unos tomates verdes muy tóxicos.
Tienen un sabor acido, cuando se cocinan se le puede poner una pizca de azúcar para rebajarlo, aunque cuando se cocinan bien esta acidez baja bastante quedando un sabor agradable, suave y de frescor. Se suelen cocinar generalmente en salsas, con otros ingredientes que añadan profundidad y fuerza al sabor, como la cebolla, ajo, cilantro, picante. También se puede consumir crudo, o haciéndolo asado, pero generalmente en forma de salsa.


Hoy les vengo a hablar de un producto muy curioso que he visto en estas tierras, se trata de la trufa del desierto. Uno de los “vegetales” más extraños que se puede conocer, es la trufa (tuber), pues crece sin raíz, tallo, fibra, rama, hoja o alguna flor, crecen totalmente fuera de la vista, debajo de la superficie de la tierra, y es muy difícil predecir donde crecerán o cuando.
La trufa del desierto (Terfeziaceae), tesoro del Medio Oriente, se dice que son generadas por rayos o truenos de las tormentas, que su tamaño y cantidad van a variar dependiendo de la fuerza que estos tengan. Así como también, es muy importante la temporada de las lluvias, durante octubre y noviembre se esperan las lluvias abundantes para que inicien su germinación, dando paso al sol en enero, donde es importante que permanezca seco el clima, y después empiezan a salir las trufas entre marzo –mayo (más o menos es su temporada). Se dice que si llueve en momentos equivocados o cuando la trufa necesita los días soleados y secos, hay poco que hacer por ellas, pues sus esporas se descomponen, perdiéndose la buena trufa.....
Se da en las zonas áridas de todo el mediterráneo, a lo largo de la costa de áfrica desde marruecos hasta Egipto y al Este, por la llanura del gran desierto de Damasco en Siria, Irak. También abundan en el Sur de España, en Murcia, Cádiz, Extremadura etc.
Son de apariencia arrugadas y retorcidas, parecen como patatas pero de forma extraña, por fuera es de color marrón- terrosa, y por dentro blanquecinas o rosadas, suele ser del tamaño de un puño, la que yo vi era un pelín mas grande, tiene un aroma muy ligero, según me contaron su peso suele ir de los 40 a 300 gramos, así que imaginaros mas o menos.
A diferencia de las trufas europeas que solemos conocer, de gran aroma y sabor, que con un poco cantidad ya podemos notar su presencia en la comida, las trufas del desierto son menos aromáticas y con un sabor muy ligero, por dentro la textura es muy parecido a un nabo, pero a la vista se ve igual a las otras trufas.
Una vez se sacan las trufas de la tierra se debe de tener mucho cuidado con ellas y consumirlas en pocos días, lo mejor es cubrirlas de arena, y ponerlas en una habitación sombreada y donde sople corriente de aire, jamás guardadas en bolsas y mucho menos en la nevera.
En lo que nos compete, que es la cocina primero que nada han de saber que para conservar su ligero aroma y sabor, no se deben de cocinar mucho, apenas por unos minutos, se pueden asar en las cenizas de una fogata (que es el método de cocción que utilizaban antes) acá también las suelen hervir en la leche de camello (que por cierto espero un día de estos poder dedicarle un post a este tema, solo espero el valor de probar el camello jejeje), o asadas en mantequilla, en cambio los occidentales a falta de camellos y fogatas pues suelen hacerlas en la leche de vaca. Por allí leí también que se hace una crema de esta trufa exquisita. También es recomendable cruda que así se conserva más su sabor.
Según leí estas trufas eran muy preciadas y se le servían al Faraón, se solían también vender en grandes cantidades en los Souq (zocos) del Cairo que lejos de ser simples “exquisiteces” eran baratos y muy comunes, en cambio ahora debido a que se han barrido las zonas donde más de daban, es más difícil encontrarlas por lo que su coste subió bastante, pero sigue siendo una de las más barata de las trufas.

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